Hola, UAS & Co.
Acabo de borrar un enternecedor comentario (o eso quería escribir) por un dedazo que me hizo evocar esos momentos de "Cuando las cosas no salen como querías".
En mi comentario te contaba, UAS, que me encanta leer tu blog, porque tus palabras me parecen puras, como si las dijera un corazón que no se ha chollado con las asperezas del mundo que a tantas almas le han raspado los sueños.
Convertir un sueño en un proyecto tiene su precio. Mientras más grande sea el sueño, más jodido se pone el alcanzarlo. Y mientras más grande sea el sueño más dura será tu decepción si fallas.
Y este mundo es muy diestro a la hora de ponerle obstáculos a cualquier buen soñador.
Al fracasar, el truco está en pasar a través de la decepción, levantarse, sacudirse el polvo, secarse las lágrimas (si es que en el proceso no se te olvidó cómo se lloraba) arreglarse el cuello, subir la frente y continuar.
En 2 cosas no creo:
1. Un dios metiche, que anda decidiendo con el dedo quién se gana la lotería y quién come mierda. (conste que no digo que no creo en un Dios)
2. "El destino"Las 2 últimas semanas han sido de las más difíciles que he tenido que confrontar en los últimos 10 años. Así que me identifico perfectamente con todo eso que decís sobre darse por vencido, querer querer... El mundo real es asquerosamente frío. Tan frió como estar uno en harapos mojados y descalzo, mirando por la ventana hacia la sala de la casa con chimenea, donde tocan el piano y hay cobijas y sirven el chocolate caliente del conformismo y la pereza, y dan ganas de tocar a la puerta y llorar cobijado, tomando chocolate, olvidando el frío de la derrota... Vaya tentación.Por dicha vos y yo sabemos cómo son las cosas.Gracias por escribir este blog tan lindo; no te conozco, pero pinta que sos una persona bellísima: tus palabras hablan demasiado bien de vos.
Encantado de la vida te compraría 10 o más de ese libro que tus sueños te piden que publiques. Escribilo.
Robado de Andres en el blog de UAS.